viernes, 4 de septiembre de 2015

141

A veces el poema no encaja,
se derrama en el suburbio
en el intento de punzar el ojo ajeno
de la mujer exacta
Pensarás que la culpa es tuya,
torpe herrero de imágenes
Idealizarás su pecho en alto,
la curva de su centro,
la simetría de sus manos
Gritarás en alto: malgasté los adjetivos, me quedé corto,
me faltó ingenio, magia, suerte
Y morirás poco a poco aplastado
por el ego de tu tierra
Ella conservará su calendario de sonrisa, mirándote y no,
jugando a las tres en punto
mientras el suelo se ofrece
para certificar tu caída.

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