miércoles, 2 de septiembre de 2015

118

Sentado, al lado de la ventanilla, 
veo a la ciudad desprenderse de las calles.
Como en un camino inverso hacia el origen
descansan mis ojos.
La mirada fija es una ventana , un foco de realidad y precisión
la esencia gráfica de esta noche.
Pero los ojos a veces vuelan y huelo el mar,
estiro las manos, rozo la piel que más se aproxima al deseo.
Quizás esto no sea un autobús nocturno, nadie lo asegura.
Yo escribo.


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