miércoles, 2 de septiembre de 2015

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A veces creo imágenes 
que recojo del paladar de la vida 
que se asoma a mis huecos

bebo de allí

el poema juega 
bajo mis párpados 
como un genio que nunca supo nada
de botellas o noches que acaban
yo trato de no intimidarlo 
con mi colección de desastres, 
voy vestido desde la cabeza a los pies
para que no le asusten las cicatrices
me mira
y pronuncia 
un nombre de mujer, 
lo deletrea en mis ojos
yo disimulo el dolor, 
me planteo la huida 
pronuncio diez, 
doscientos nombres más 
pero él se inclina por ese
comienza 
a navegar mi diafragma, 
removiéndolo todo
yo intento cantar alto 
hacer sudokus, 
comerme la cáscara del limón,
eliminar la última búsqueda del historial, 
pero nada lo detiene
dibuja como si fuera yo
cuando era ese hombre 
que compartía 
espacio y piel
con ese otro idioma 
que se creó alguna vez 
entre dos cuerpos.


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