miércoles, 2 de septiembre de 2015

115

A mí me gustaría volver a los 8 bits.
Prefiero la amenaza de un mono gigante tirando bidones encendidos, que vivir entre cuotas altas de realidad en tres dimensiones. 
Prefiero los motes a los nombres de peso. 
Las monedas del erizo azul a las cuentas de banco. 
Prefiero dragones y mazmorras, que la ley mordaza. 
Que por aquel entonces
siempre nos salvaba
la campana.


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