martes, 6 de enero de 2015

CCLXXII

La máquina 
es un jardín extendido 
una pasión apenas esbozada,
ese territorio reciente y blando 
como una caricia de marzo

Allí suceden las cosas 
más imprevisibles

como que un dragón derrape 
y se estrelle contra el muro que separa 
las ciudades y se mezclen 
las proporciones exactas
tropezando Elfos con Druidas
Sirenas Aladas con Tortugas de Bronce
Lunas fugaces con el Péndulo del sol

Yo intento apuntarlo todo
que nada se escape

por eso cada noche
viajo y vuelvo
insuflando sueño 
a las ventanas
que me contienen.

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