martes, 6 de enero de 2015

CCLXXI

Me asomo al espejo
recorro con los labios 
la exactitud geométrica

el calor agrieta la superficie
estoy vivo

atrás queda la hiena azul, 
el pájaro de ciudad, 
los caballos, 
la herida y la muerte


doy la espalda al múltiple, 
le arranco los brazos
solo quiero volar hacia allí
para sumergirme de nuevo 
en un laberinto de asombro.


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