martes, 29 de diciembre de 2015

213

Odio con todo mi corazón el nuevo mundo, lo llevo como estigma de una estrella inferior.
Arráncame la piel 
y no hallarás 
resquicio alguno de las
plazas donde fui feliz.
El amor siempre me ha escupido 
a la cara.
Odio con toda mi fuerza las pantallas, los iconos, el lenguaje 5.1. 
Porque la evolución de los pulgares nos distancia. Y es muy fácil eliminarse sin necesidad de compartir una última puesta de sol.
Odio las mujeres cobardes, su hermosura tiene raza de mármol. 
Desaparecen sin más vestigio que uno mismo contando las noches.
Si dieras la cara te dejaría un costado, 
te juro que si dieras la cara, te serviría en bandeja 
mi cuello a contraluz.


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