martes, 22 de diciembre de 2015

211

Hay una bóveda entre Miguel Hernández y yo
él habla proyectando un ritmo pausado,
lleva varias décadas observando el derrumbamiento
de los pájaros
su voz es un equilibrio de huracán
la huella de dos pisadas superpuestas
Bebo a través de unos ojos
que tristes se posan
sobre la piel de un país en calma.


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