viernes, 20 de noviembre de 2015

185

Habla con las plantas, les dice: ayer mientras me duchaba arbitré una competición entre tres gotas. La mampara estaba a rebosar de público. No recuerdo quién ganó si os digo la verdad, me distraje mientras coreaba una canción de The Cranberries y se me fue la cabeza a otro lugar llamado Sevenland. Caminé entre elefantes, me hablaron de una mujer que tenía una colección de sinónimos de viento y me propuse encontrarla.
Un hombre pájaro que cargaba con una ciudad me dijo que prestara atención al hueco entre estrellas. Y estuve estudiando cada rumor de sueño, atento a las leves ondulaciones de la noche. Tuve la suerte de tropezarme con un pliegue de papel, cuatro palabras exactas y caí en el horizonte de su hombro.
Tenia la piel morena y esa mirada de selva capaz de desarmar el tiempo. Os juro que creó un clima alrededor que deshizo lo que quedaba de mi ombligo. Chocar contra su sexo era una sensación inabarcable desde el lenguaje, por eso a estas alturas poco os puedo añadir y sin embargo os diría que hagáis el amor mirándoos a los ojos, no existe otra manera.


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