domingo, 15 de noviembre de 2015

180

Me siento tremendamente vivo y feliz en el ensayo.
Vivo en el presente de la escena, en el universo de lo que se va creando, en la exactitud de lo inclasificable, en las faldas de la búsqueda.
Cabalgo, llueve, salto.
Nadie nos juzga. Ni tan siquiera el resultado. 
La belleza es ese instante de encuentro con el otro, el vínculo creado, la seguridad de estar arropado en el epicentro del vacío, mientras se va remando hacia la orilla, si es que existe. Porque a veces nos quedamos a vivir allí.


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