domingo, 15 de noviembre de 2015

184

La radio era un androide luminoso
el eco amable que todo ciudadano del futuro
tendría cerca cuando la noche o la extensión 
del horizonte se calcula en punzadas
te digo que tus ojos verdes duelen 
su intensidad es la medida del color
del perchero que hace unos
minutos era volante
cuelgan varias prendas
el vaho nos oculta de la calzada,
quizás cuando salgamos de nosotros
sea esta otra ciudad
imagínate que amanecemos en Berlín 
te digo 
mientras desnuda estiras las piernas 
rozándome el pecho
abres una pequeña rendija
de la ventanilla,
como si rasgases el calor
se precipita el hálito 
de la mañana

lo invade todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada