viernes, 10 de julio de 2015

92


Para la revolución 
dos claveles, 
para tu risa 
un escenario. 
Que las tablas te impulsen
a desabrochar el idioma común
de las butacas del amanecer
y siempre vueles a pesar de la lluvia
o el cuerpo de ciudad.
El mundo necesita de tu asombro,
nada es lo que parece
cuando se actúa o se vive.

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