domingo, 12 de abril de 2015

9

Podría hablar de la lluvia y decir: que la tierra huele a madre y que el instante que una gota se posa en mi hombro, es la celebración de estar aquí.
O también podría decir que siempre llueve y que la música se desplaza al otro lado, por más que pise los charcos de esta puta ciudad.

Todo depende del estado de ánimo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada