domingo, 12 de abril de 2015

15

Decía el maestro 
que la vida, que los sueños
el camino no se ofrece, 
sale de los dedos
El hombre destruye
a medida que avanza
como si la brutalidad 
fuera una forma de existir
En el desgaste crea reyes y Dioses 
a su imagen y semejanza,
matando en nombre del miedo
Los niños no rezan, los niños son
no necesitan el fraude,
sus máquinas del sueño 
son más potentes 
que cualquier evangelio
Si mirásemos a su mundo
como se mira el amanecer,
quizás la pregunta naciese 
desde otro lugar y el miedo vacuo 
dejaría de tener sentido.


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