domingo, 17 de mayo de 2015

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Nos aferramos al móvil, espada de luz que nos imanta, como si nosotros fuésemos su batería.
Pegados a la pantalla, universo, idioma, mundo. Le rezamos, sonreímos a la pantalla como si fuésemos las presas de su voluntad de fotomatón.
Pero las noticias o el amor vienen cuando vuelan, se cuelan por debajo de las puertas, los pestillos, las miradas, los puertos de palabras, los sueños
su naturaleza
atemporal e indomable
no se somete a los muros
de los hombres

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