domingo, 17 de mayo de 2015

36

Abrazo mi debilidad,
asumo mi increíble desparpajo a la hora de decepcionar a los que me rodean.
No esperéis grandes cosas de mí , solo soy un hombre. 
Llevo las costillas astilladas, respiro si se tercia y no creo en el amor.
Quizás me haya construido un personaje atormentado e imbécil, al que una vez le hicieron una herida repetida, corrijo, al que una vez le hicieron una herida que se repite. 
Y la herida, esta que no termina de cerrarse, me ha hecho timorato, imberbe, dispuesto, atento, sutil. No porque sea un santo venido a menos, sino porque tengo miedo al fracaso de los labios.
Y estoy harto de esconderme y estoy harto de salir, porque cuando salgo y voy a morder, la ciudad se da la vuelta y huyen, siempre huyen las mujeres imposibles que se cuentan con los dedos de la mano.

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