miércoles, 11 de febrero de 2015

TWO

10000 kilómetros es un océano corto, el guiño amable del amor cuando se prende.
Apenas un salto de fe cuando la religión acaba de bautizar el grito.
Pero la distancia se hace larga por semanas, cuando no hay continuidad en el aliento.
El sexo por entregas nunca fue una respuesta a la herida profunda de los cuerpos.
No hay pantalla que pueda reproducir la combustión espontánea de las palabras cuando se lanzan en abierto. 
Es tan difícil el amor transoceánico, los cuerpos lo saben.

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