miércoles, 11 de febrero de 2015

SIETE

La sociedad está en un punto de no retorno, como si los atropellos de la clase política hubiesen amasado sin proponérselo, los panes y las piernas de una criatura que al principio presentaba un claro déficit de acción y palabra, pero que de un lustro a esta parte, ha ido desarrollando una voz heterogénea y libre.
Una criatura que ha crecido en la capacidad de impulsar el verbo y los puños hacia adelante. 
Una suerte de Golem inaudito e imparable en su ansia de equilibrio, justicia y pueblo en pie.


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