sábado, 7 de marzo de 2015

THIRTEEN

La voz aterciopelada de fondo, añade un tono de calor a la estancia.
Huele a café recién hecho y párpados abiertos.
Aquí el idioma se transmite de una cucharilla a otra. 
Elijo la silla del Sombrerero, la que está frente a la calle.
Veo la perfecta disposición de los semáforos a través de la fractura del cristal. 
La gente tiene un cuidado exquisito en no rozarse, 
como si fueran extremos bailarines zurdos
tratando de esquivarse la verdad.


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