sábado, 7 de marzo de 2015

ELEVEN

Últimamente intento conocer mi cuerpo, aplicándome en cada resquicio o sístole. 
Empezando de cero, practico la respiración y el asombro. 
Intento concentrarme en un punto o lunar, antes de mirar hacia fuera y perderme en los significados del mundo. 
No puedo conocer, sino me conozco.
No puedo amar, si carezco de la capacidad de quererme.
No fluyo, lo percibo a través de los músculos.
Por eso trabajo cada día y sin descanso en la fractura.


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