jueves, 18 de junio de 2015

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El deporte o la certeza de estar vivo. Adentrarse en el horizonte del movimiento y los límites, equilibra la mente.
Me miro al espejo y algo cambia no digo cuerpo,
digo yo:
como con hambre, escribo con ganas, salto muros que solo existían
¿ Por qué antes no?
La vida sedentaria alimentaba el incendio, la duda, el dolor, la inseguridad, el miedo
Solía fabricar piscinas de silencio e imágenes, cruces redondas donde sacrificaba peones en una partida inquebrantable
Ahora el movimiento
favorece la ruptura, me grito: 
baila, baila, baila

sin preocuparme 
del siguiente paso,
quizás justo ahí 
resida el equilibrio.

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