domingo, 28 de diciembre de 2014

CCLXVI

Renuncio a las listas 
de mejores libros de poesía,
prefiero seguir buscando.

Los mejores poemas se instalaron en mis ojos,
lejos de los artificios de mercado.


La poesía no necesita cifras, ni decálogos, 
si acaso arqueros que disparen al cielo una y cien veces,
porque las flechas siempre vienen de vuelta,
porque las flechas siempre se nos acaban clavando.

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