lunes, 15 de febrero de 2016

237

Eran las seis menos cuarto
cuando el calor empezó 
a manifestarse
como invadiendo territorios primitivos
de soledad y silencio
haciéndose presente en los primeros peldaños
de tu boca.
Sonreír era eso. Un idioma divergente, único.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada