lunes, 7 de julio de 2014

LII

El reloj sigue allí
último resquicio
del naufragio

sobre la pared blanca
proyecta
una sombra inequívoca
que camina
hacia la ventana

dibujando
la imagen exhausta
que precede
a la voz del poema.

1 comentario:

  1. parado, como nuestras vidas acaso, a las once menos diez...
    Abrazos, siempre

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