Cuando yo tenía 5 años mi madre se pasaba las horas muertas dibujándome a naranjito, citronio y clementina.
Se sentaba en una silla del cuarto de estar conmigo encima y comenzaba a dibujarlos. Yo me podía tirar tardes enteras embobado mirándola. No hablaba, no me movía, tan solo seguía con los ojos las líneas que mi madre esbozaba en el papel.
Cuando terminaba el dibujo y me lo dejaba, yo intentaba copiarlo y era imposible.
Mi madre es una maga, lo he sabido desde ese día.
No le ha hecho falta dibujar más veces, pero nunca desde entonces, he habitado el día en el que de una u otra manera, haya hecho la misma alquimia, ya sea con un beso, una palabra o un gesto.
A mi madre le debo mi amor por los cómics y la escritura, porque pronto me di cuenta, que yo tenía otra forma de poder hacer algo parecido con un papel y un lápiz. Por eso no hay día que no ame como ella me ama.
domingo, 17 de mayo de 2015
42
La mayoría de las veces actúas para tus amigos, acuden tantas veces como sueñas mostrar, compartir tu trabajo.
He perdido la cuenta de los locales, bares míticos de Madrid, que independientemente de la gente que el cartel arrastre, no te invitan ni a una cerveza.
Yo sinceramente no pido limosna, cuando termino voy y pago mi cuenta. Pocos se arrancan a compensar tu voz con algún gesto. Y digo gesto porque en estos entornos, queda fuera de toda duda que no vivimos de esto.
Nuestra vida es esto, no podemos renunciar a las tablas, porque allí volcamos la sangre y el vértigo de la creación, la necesidad irrenunciable de estar ahí. La elección más maravillosa de nuestra vida.
Por eso me duelen los guetos de poetas, las mareas de pseudo-amigos /seguidores ( tú me ves y me adulas, yo te correspondo) que van y vienen y solo se retroalimentan entre ellos, los dueños de templos del arte que te perdonan la vida por solicitar actuar bajo su manto, me duelen las 12000 dificultades para montar un microteatro, mostrarlo, no hablemos ya de una obra de teatro.
Quizás la culpa sea nuestra, porque en este mundo globalizado y devastador, no nos damos el valor suficiente, ya que la arquitectura misma de la sociedad que nos dirige, nos lo arrebata, condenándonos al exilio del ego y la dispersión.
He perdido la cuenta de los locales, bares míticos de Madrid, que independientemente de la gente que el cartel arrastre, no te invitan ni a una cerveza.
Yo sinceramente no pido limosna, cuando termino voy y pago mi cuenta. Pocos se arrancan a compensar tu voz con algún gesto. Y digo gesto porque en estos entornos, queda fuera de toda duda que no vivimos de esto.
Nuestra vida es esto, no podemos renunciar a las tablas, porque allí volcamos la sangre y el vértigo de la creación, la necesidad irrenunciable de estar ahí. La elección más maravillosa de nuestra vida.
Por eso me duelen los guetos de poetas, las mareas de pseudo-amigos /seguidores ( tú me ves y me adulas, yo te correspondo) que van y vienen y solo se retroalimentan entre ellos, los dueños de templos del arte que te perdonan la vida por solicitar actuar bajo su manto, me duelen las 12000 dificultades para montar un microteatro, mostrarlo, no hablemos ya de una obra de teatro.
Quizás la culpa sea nuestra, porque en este mundo globalizado y devastador, no nos damos el valor suficiente, ya que la arquitectura misma de la sociedad que nos dirige, nos lo arrebata, condenándonos al exilio del ego y la dispersión.
41
Llevo media hora para irme al gimnasio, pero no dejo de dar vueltas, porque tengo la necesidad de escribir.
Tengo hambre y sed, por eso disparo un poema al aire que disipe las nubes. No me queda ni media metáfora. Duele el amor cuando apenas te roza y te quedas con cara de otro mientras arrancan los soles, un día, otro día..
La inmortalidad reside en la soledad y la piedra, porque cuando el silencio te rodea, la muerte no te alcanza y la vida se acomoda en el muro.
Yo suelto pájaros, cada uno de un perfil diferente. Los crío fuertes, naranjas, sin miedo al horizonte. Por eso siempre vuelven susurrándome al oído que me cruce de ciudad.
Y yo siempre escucho sus nombres. La última vez, fue en Madrid. En un paso de cebra a las dos de la madrugada de un viernes. Un taxi esperaba la mano de quien yo acariciaba como una posibilidad entre un millón. Era un taxi amarillo, que desprendía esa seriedad de historias acumuladas. Una máquina triste con semblante de boxeador inclemente. Me arrebató la dignidad y la lluvia, la posibilidad del beso, me dejó la piel alterada.
Después vino la calma.
Tengo hambre y sed, por eso disparo un poema al aire que disipe las nubes. No me queda ni media metáfora. Duele el amor cuando apenas te roza y te quedas con cara de otro mientras arrancan los soles, un día, otro día..
La inmortalidad reside en la soledad y la piedra, porque cuando el silencio te rodea, la muerte no te alcanza y la vida se acomoda en el muro.
Yo suelto pájaros, cada uno de un perfil diferente. Los crío fuertes, naranjas, sin miedo al horizonte. Por eso siempre vuelven susurrándome al oído que me cruce de ciudad.
Y yo siempre escucho sus nombres. La última vez, fue en Madrid. En un paso de cebra a las dos de la madrugada de un viernes. Un taxi esperaba la mano de quien yo acariciaba como una posibilidad entre un millón. Era un taxi amarillo, que desprendía esa seriedad de historias acumuladas. Una máquina triste con semblante de boxeador inclemente. Me arrebató la dignidad y la lluvia, la posibilidad del beso, me dejó la piel alterada.
Después vino la calma.
40
Desaparecen los buzones, sus estómagos ya famélicos se estiran en un último latido. A cada calle, hay un rastro de letras por el suelo. De vez en cuando alguien intenta armar una frase con los restos, pero las letras ya son agua y el poema es la ciudad entera.
Yo me pongo a hacer flexiones, abdominales, boxeo con mi reflejo hasta la extenuación, no quiero asomarme a la realidad del desapego, la certeza del lenguaje, la distancia que nos hace otros, los que no fuimos.
Yo me pongo a hacer flexiones, abdominales, boxeo con mi reflejo hasta la extenuación, no quiero asomarme a la realidad del desapego, la certeza del lenguaje, la distancia que nos hace otros, los que no fuimos.
39
Naces en el diámetro opuesto de lo evidente
como una punta de estrella que clavada
en el sexo de la tierra abre el porvenir
el horizonte descansa en tus trapecios
lames la distancia del poema
equilibrándolo en idiomas que todavía
no han nacido, Musa
equilibrándolo en idiomas que todavía
no han nacido, Musa
eres
la mujer que se dibuja
en las ciudades
la mujer que se dibuja
en las ciudades
labio y sed
amante oblicua
asesina creces en el cuerpo de la noche
amante oblicua
asesina creces en el cuerpo de la noche
tus pechos apuntan
a la orilla incierta del suspiro
mientras los lobos te aguantan la columna.
a la orilla incierta del suspiro
mientras los lobos te aguantan la columna.
38
Un labio exacto:
ese.
Recorrerlo de punta a punta
como quien se lanza al vacío.
Visualizarlo como un continente, un idioma de piel, una certeza o una luna.
Desligarlo del tiempo, abrazarlo con la intención y la sed.
Imaginarlo aquí en esta noche conmigo.
Recorrerlo de punta a punta
como quien se lanza al vacío.
Visualizarlo como un continente, un idioma de piel, una certeza o una luna.
Desligarlo del tiempo, abrazarlo con la intención y la sed.
Imaginarlo aquí en esta noche conmigo.
37
Nos aferramos al móvil, espada de luz que nos imanta, como si nosotros fuésemos su batería.
Pegados a la pantalla, universo, idioma, mundo. Le rezamos, sonreímos a la pantalla como si fuésemos las presas de su voluntad de fotomatón.
Pero las noticias o el amor vienen cuando vuelan, se cuelan por debajo de las puertas, los pestillos, las miradas, los puertos de palabras, los sueños
su naturaleza
atemporal e indomable
no se somete a los muros
de los hombres
atemporal e indomable
no se somete a los muros
de los hombres
36
Abrazo mi debilidad,
asumo mi increíble desparpajo a la hora de decepcionar a los que me rodean.
No esperéis grandes cosas de mí , solo soy un hombre.
Llevo las costillas astilladas, respiro si se tercia y no creo en el amor.
Quizás me haya construido un personaje atormentado e imbécil, al que una vez le hicieron una herida repetida, corrijo, al que una vez le hicieron una herida que se repite.
Y la herida, esta que no termina de cerrarse, me ha hecho timorato, imberbe, dispuesto, atento, sutil. No porque sea un santo venido a menos, sino porque tengo miedo al fracaso de los labios.
Y estoy harto de esconderme y estoy harto de salir, porque cuando salgo y voy a morder, la ciudad se da la vuelta y huyen, siempre huyen las mujeres imposibles que se cuentan con los dedos de la mano.
asumo mi increíble desparpajo a la hora de decepcionar a los que me rodean.
No esperéis grandes cosas de mí , solo soy un hombre.
Llevo las costillas astilladas, respiro si se tercia y no creo en el amor.
Quizás me haya construido un personaje atormentado e imbécil, al que una vez le hicieron una herida repetida, corrijo, al que una vez le hicieron una herida que se repite.
Y la herida, esta que no termina de cerrarse, me ha hecho timorato, imberbe, dispuesto, atento, sutil. No porque sea un santo venido a menos, sino porque tengo miedo al fracaso de los labios.
Y estoy harto de esconderme y estoy harto de salir, porque cuando salgo y voy a morder, la ciudad se da la vuelta y huyen, siempre huyen las mujeres imposibles que se cuentan con los dedos de la mano.
35
La noche nos reclama
encendiendo imposibles
donde antes había carteles
publicitarios
donde antes había carteles
publicitarios
Arrojarse contra el cristal
es dar fe de locura
aliento único
es dar fe de locura
aliento único
Romperse en nombre del origen,
caminar hacía el horizonte
siendo conscientes de su anatomía de diamante
caminar hacía el horizonte
siendo conscientes de su anatomía de diamante
Yo quiero una fuerza igual a dios Madre
una fuerza singular e inherente a mi nombre
no quiero ser avión o coche, ciudadano, profeta o rey
una fuerza singular e inherente a mi nombre
no quiero ser avión o coche, ciudadano, profeta o rey
Solo quiero ser capaz de lanzarme al vacío
sin miedo a los cortes
sin miedo a los cortes
Que el pensamiento dominante
nos bautiza en el nombre de la pausa
la levedad, el no dolor
pero la vida duele
nos bautiza en el nombre de la pausa
la levedad, el no dolor
pero la vida duele
Acostumbraos a su pálpito de aguja,
solo así podréis caer de rodillas.
solo así podréis caer de rodillas.
34
Habla desde la cama, como follando, repite los gemidos barra susurro barra silencio. Sustituye las imágenes por pausas, las pausa por poses y el sentido, por la emoción sucia. Derrite a las niñas que todavía lo son, con palabras de menos, provocando el orgasmo, adoleciendo de la más mínima imaginación.
Tiene altar fijo en la casa del libro, eterna adolescente, cuya edad oscila entre bares y copas, ceniza y sopa boba.
La poesía, esta
está cada vez más cerca de los centros comerciales, al lado de los chicles, las gominolas y las Cincuenta Sombras de Grey.
La debemos sin duda todos los focos y los ranking de ventas,
nunca nada fue tan explícito desde los relatos del Nuevo Vale.
Tiene altar fijo en la casa del libro, eterna adolescente, cuya edad oscila entre bares y copas, ceniza y sopa boba.
La poesía, esta
está cada vez más cerca de los centros comerciales, al lado de los chicles, las gominolas y las Cincuenta Sombras de Grey.
La debemos sin duda todos los focos y los ranking de ventas,
nunca nada fue tan explícito desde los relatos del Nuevo Vale.
32
Tengo un agujero en la mano
una herida de tiempo
una nota
una herida de tiempo
una nota
yo quisiera
amor digo
yo quisiera
cerrarme la palma
amor digo
yo quisiera
cerrarme la palma
y que amaneciera
en tu espalda esta mano mía
la misma, pero diferente
impregnada de tu olor abril,
que creciera a lo ancho
de tu cuerpo desnudo
en tu espalda esta mano mía
la misma, pero diferente
impregnada de tu olor abril,
que creciera a lo ancho
de tu cuerpo desnudo
Dime si la sientes
que las paredes me encierran
y yo solo sé escribir.
que las paredes me encierran
y yo solo sé escribir.
31
Había un hombre con cara de lobo, que presentaba las actuaciones. Lo hacía desde un lugar cercano a la locura y lo surreal. En ocasiones se olvidaba de los nombres de los actores y a mí me daba miedo.
No le daba miedo al hombre que soy, más bien al niño que habita en mí y que siempre está presente entre bambalinas.
En un espacio minúsculo, las cinco propuestas escénicas que íbamos a actuar, hacíamos los últimos retoques, mezclando atrezzo, manos y pies, sonrisas, nervios, palmadas, arengas cuasi militares.
Y todo ese vértigo para escuchar ese silencio indescriptible que precede a la salida a escena y que nos hace estar más vivos que nunca.
No le daba miedo al hombre que soy, más bien al niño que habita en mí y que siempre está presente entre bambalinas.
En un espacio minúsculo, las cinco propuestas escénicas que íbamos a actuar, hacíamos los últimos retoques, mezclando atrezzo, manos y pies, sonrisas, nervios, palmadas, arengas cuasi militares.
Y todo ese vértigo para escuchar ese silencio indescriptible que precede a la salida a escena y que nos hace estar más vivos que nunca.
30
Sol
labio
ventana
labio
ventana
como si la vida fuese
una juego colosal e impreciso
donde llenar los huecos
con pasión y aire.
una juego colosal e impreciso
donde llenar los huecos
con pasión y aire.
29
Hoy me duele
y lo sabe el corazón
el poema de después
el intento de gritar lo sabe
y lo sabe el corazón
el poema de después
el intento de gritar lo sabe
Me duelo
todo yo
cada milésima
de piel en su universo
todo yo
cada milésima
de piel en su universo
y no hay razón para
este dolor más que el
milagro de escribirse
en mi cuerpo que es alma
fracturada, ecuación irascible,
soledad de boca apátrida.
este dolor más que el
milagro de escribirse
en mi cuerpo que es alma
fracturada, ecuación irascible,
soledad de boca apátrida.
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