viernes, 30 de enero de 2015

CCLXXXV

Empobrece el discurso aquel que enumera compulsivamente, para seguir adelante con la exposición. Como si vomitando las veces que ha leído El Ulises de Joyce o ha visto las películas de Haneke, ganase por Ko un combate que solo existe en su mente. 
Me exasperan los pedantes que se recrean en el conocimiento propio, obviando las mentes que gravitan alrededor. Me da la sensación de que en su fuero interno, analizan el entorno como el que explica el Bosón de Higgs a una pandilla cromañones. 
Me aburren soberanamente.


CCLXXXIV


Hay tipos que ondean su presencia por encima de cualquier circunstancia. 
Cabrones que no dudan en ignorar o pasar por encima del otro si es necesario. 
Su virtud es la de hacerse los interesantes, agrandando el gesto tanto como estiman preciso.
Estos chulos de manual, suelen tener buena estrella en el amor, ya que viven rodeados de mujeres bellas y sensibles, que los odian y aman al mismo tiempo.

CCLXXXIII

A propósito de las amistades virtuales o esas relaciones bit a bit que nos acercan y nos sirven de paraguas. Establecemos nexos de unión entre ciudades, canciones, poemas, con un bajo riesgo de conflicto. Ponemos nuestra mejor cara en la foto de perfil y medimos las palabras por caracteres. 
No nos peleamos casi nunca y si se produce el caso, basta un corte muy fino, casi de cirujano para extirparnos.
No hay dolor, angustia, ni pena.

A veces, salimos a la calle y nos relacionamos fuera del laboratorio, comprobando que lejos de la matriz todo es mucho más complicado.


domingo, 18 de enero de 2015

CCLXXXII

El lenguaje de los medios nos ensancha el paladar, para que nuestros cuerpos sean resistentes al hecho violento. 
Así nuestras pupilas se adaptan desde edades tempranas a las reglas del juego.     
Vivimos en un entorno de violencia que abarca varios campos de la sociedad, desde la selva laboral hasta las relaciones de pareja. 
La soledad, el miedo, la falta de recursos, el déficit cultural, la costumbre, la presión social, las nuevas tecnologías, ejercen una presión constante en la piel de cada ciudadano, alterando su tolerancia a la agresión y domesticando al cuerpo.
Las ciudades están llenas de nosotros, hombres y mujeres a medio grito, polarizados por valores y extremistas en las consecuencias . Olvidamos los pequeños detalles, esas huellas susurradas que son el eco de algo mayor.
Después de todo, la libertad comienza a fraguarse en la memoria, para después propagarse a través del vínculo.


CCLXXXI

Hay tantos tejados como noches de pie
en las que una imagen vale más que el intento de escribir un poema
Noches como castillos de ruegos
en los que la estrella 
oblicua hiere la piel de los hombres mansos


Noches de lobos y rastro de sangre,
alcohol para las heridas de una ciudad a punto de partirse
en el intento de alcanzar 
la huella del sol.

CCLXXX


Generalizar es malo, quizás porque uno pronuncia general-izar 
y le viene a la mente un tipo autoritario al que la gente aplaude y encumbra.
Es preferible argumentar, viajando desde los pequeños detalles, 
aunque requiera más esfuerzo.