sábado, 29 de septiembre de 2012

CXXXVIII

                                                         Te fuiste
                                                        llevándote
                          los dos                                               extremos
                                                        del puente
                                                             y
                                                         todavía
                                                         te Amo

CXXXVII

El primer verso de un poema
es una horma de silencio,
el contorno insondable
de una imagen
que navega en el fondo
de los ojos del poeta.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

CXXXVI

Cuando la guitarra suena 
la música tiene aroma de mujer,
prende la costura del vacío
y el espacio estrena color
de otoño, amor de lluvia



martes, 25 de septiembre de 2012

CXXXV

Dibujar pájaros
que vuelen sin límite
de cuerda

cientos, miles, millones
de pájaros libres



lunes, 24 de septiembre de 2012

CXXXIV

Con la boquilla
en tu boca y la luna colgándote
del  hombro, 
liabas un cigarro, 
el último del verano -dijiste-
con la noche de fondo
y tu cuerpo en todas 
las imágenes
de septiembre a agosto.


domingo, 23 de septiembre de 2012

CXXXIII

Hoy te llamé
marcando tu nombre en 
cada número, después de un año
de quererte  con los pulmones,
con la boca y las manos,
con la antorcha de tu cuerpo
en las paredes 


lo hice

pero ya no estabas
del otro lado.



sábado, 22 de septiembre de 2012

CXXXII

No conozco esta ciudad,
tampoco el horizonte de sangre
que limita mi alcance.
Quizás cuando salga la luna
enfoque la salida,
mientras a duras penas
me zafo de esta maraña de
semáforos y calles
que nada tienen que ver conmigo
y con tus labios.

CXXXI

Despertar es nacer
a través de los ojos
y la música.

viernes, 21 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

CXXIX

Primero: nosotros.
Después: tú y yo.
Ahora: yo-yo (voy y vengo)
apurando
las imágenes que todavía 
hablan de ti.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

CXXVIII

Desanda las letras
de mis letras,
allí verás
tu nombre de perfil,

paralelo
al cielo
que alimentas.

CXXVII

Prefiero al cabrón
con pedigrí de cabrón
que al buen samaritano
de las palabras.

CXXVI

Prefiero el te quiero
que no termina de romper,
INMENSO,
a duras penas contenido por los
labios

Lo prefiero mucho antes
que el discurso de chicle
que termina en un te quiero
de reloj de cuco.


martes, 18 de septiembre de 2012

CXXV

La soledad se adapta a los nuevos tiempos,
como un portal infinito
atraviesa mundos virtuales,
creando lagunas entre los ojos,
enseñando al cuerpo que la nueva ausencia
consiste en sentirse sólo
y rodeado de cientos de almas
en la distancia.

CXXIV

Las calles estaban antes de Facebook,
también el sol, el cariño
y la manera de buscarse los ojos
con las palabras pronunciadas.