martes, 6 de octubre de 2015

160

Toda herida 
permanece
como el chicle 
que no separa la suela 
del mundo,
el dolor de su origen
y seguimos caminando de espaldas
con los ojos inyectados de amaneceres,
sin dejar de enfocar aquello 
que un día nos hizo libres.


159

Te lo dije
el tiempo es 
lo que hacemos 
con él
aquí 
en este hueco perfecto
hay frontera suficiente
para tú
hay espacio suficiente
para yo
el mundo gira
mientras 
nosotros
habitamos
el
si
len
cio.
 

158


La imaginación salva al mundo del artificio, su amplio espectro crea otros puentes. Los niños llevan transitándolos desde hace siglos, esperando por nosotros, por si el trueno o la luna nos empujan a entrar.

157

Llenamos de fotos 
los bordes de la red 
en el intento de congelar la felicidad. 
Nos hacemos pasar por 
tipos felices, plenos,
llenos de cuadraturas y círculos.
Aunque la realidad sea mucho más puta. 
Lo intentamos.
Hacemos poses de palabras, reclamando nuestra individualidad a través de comentarios afilados.
Y la debilidad tan ahí, tan a punto de cuerda, cabalgando entre lo hermoso y lo cómico.



156

Solo tiene sentido
si la sinceridad es un puño 
una herida en el tórax 
en esta ciudad que se asemeja 
a la muerte perforando un melocotón 
recién caído
viajé y gané más de lo que la gente
obtiene en una década
desnudo y frágil, a punto de romperme
dando el paso que odié tantas veces
por el daño y la degradación de mis órganos
era el precio del salto
el peaje de Caronte, 
cuando se tiene la esperanza 
por los suelos, el valor del caído
tengo el cuello colgando de un hilo 
el bazo en los huesos, 
el norte en el talón que conservo
todavía
el amor tiene estas cosas
debería haberlo imaginado 
cuando jugaba a caminar lo imposible, 
el lazo que no pude quebrar en cuarenta vidas pasadas
pero eras tan especial
que merecía la pena gastarse
ni la mente dañada
puede salvarme 
de este desasosiego
es la oscuridad la única 
sala que habito todavía
a saber dónde estarás, 
si la vida te cerró la puerta 
de lo que fueron mis manos
hablo de ti porque el poema se impone 
hablo de ti porque ni la realidad aumentada 
cierra la puerta de tu melena, 
a pesar del amor que habito en otros labios
cuando en noches como aquella
cedo a la supervivencia de esta herida.


155

No creo en las banderas
ni en los ídolos,
mis cenizas no serán diferentes
de las de otro
por una porción
de tierra o bastión.