domingo, 18 de enero de 2015

CCLXXIV


Este post va dirigido al poeta que desde hace unos días, lleva forrando las calles donde vivo con este mensaje. 
Deberías saber que hay otras diecinueve millones de posibilidades de evocar un desengaño. Sin necesidad de insultar, ni faltar al respeto a la otra persona.
Tu mensaje desprende pasión mal dirigida, tufillo retrógrado, poca imaginación, falta de recursos, en resumidas cuentas, habla mucho más de ti que de ella.
El día que lo entiendas, ( porque supongo que en este momento tu cerebro no es capaz de asimilar más de dos palabras), vuelve a mirar tu obra y avergüénzate.
La biblioteca te queda a dos manzanas de la última pintada. 
Guárdate el spray y entra, lee, imagina y piensa. 
Cultívate un poco antes de volver a escribir. 

martes, 6 de enero de 2015

CCLXXIII

Seguramente mis problemas sean ínfimos
como una huella de marfil en la inmensidad de la luna

debería dar un paso adelante

soltar el ancla en mitad de la hermosura
y que todos los hombres de esta nave
invadieran los espejos
dejando atrás el pasado y la culpa

el dolor, la belleza, el fracaso
las victorias también que se vuelen 
intactas las dejo
para que otro yo las ansíe

que ahora solo vale 
lo que estos locos y yo
queremos morder de la vida.


CCLXXII

La máquina 
es un jardín extendido 
una pasión apenas esbozada,
ese territorio reciente y blando 
como una caricia de marzo

Allí suceden las cosas 
más imprevisibles

como que un dragón derrape 
y se estrelle contra el muro que separa 
las ciudades y se mezclen 
las proporciones exactas
tropezando Elfos con Druidas
Sirenas Aladas con Tortugas de Bronce
Lunas fugaces con el Péndulo del sol

Yo intento apuntarlo todo
que nada se escape

por eso cada noche
viajo y vuelvo
insuflando sueño 
a las ventanas
que me contienen.

CCLXXI

Me asomo al espejo
recorro con los labios 
la exactitud geométrica

el calor agrieta la superficie
estoy vivo

atrás queda la hiena azul, 
el pájaro de ciudad, 
los caballos, 
la herida y la muerte


doy la espalda al múltiple, 
le arranco los brazos
solo quiero volar hacia allí
para sumergirme de nuevo 
en un laberinto de asombro.


CCLXX

La poesía
no vale treinta monedas
no es necesario subastar la belleza en recitales de saldo
ni ensuciar el lenguaje
con palabras oblicuas tan de moda
tampoco practicar el fariseísmo de palmada
el sexo oral de las tertulias,
la rutina del lamer tan en liza en determinados círculos cerrados

Todo es mucho más sencillo.

jueves, 1 de enero de 2015

CCLXIX

Cuatro palabras arden
Hay vestigios de primavera
en este lado

seguimos el rastro de osamenta
las cenizas de Fénix
nos aguardan

juntamos las manos
las palabras justas
nos dibujan
como dos actores
empujados
por la fuerza animal del horizonte

y ahora solo nos queda
amarnos, derribando
las paredes y las normas,
los edificios del sonido,
las huellas del tiempo,
los rumores

creando un nuevo territorio de calor
que instaure el equilibrio del relámpago.


CCLXVIII

Hay un silencio
que amortigua algo mayor,
se intuye en el aire
como un presagio
de aroma

si te acercas al vértice
sin miedo a la lluvia
o al siempre,
podrás percibirlo.

CCLXVII

La luna es noche
cuando gira abarcando
las historias

se detiene en un portal 

de cualquier punto del 
planeta
y propaga los silencios como nadie

sabe más del amor
que cualquier primavera
por eso le rezan
los que no tienen nada.