jueves, 18 de junio de 2015

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Y si fuera mentira
la luna y las estrellas
el suelo, la mente. Todo
El vacío nos daría otra oportunidad.

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El cinturón de abdominales de la tienda en casa, te viene con una revista acerca de cómo comer sano. Tengo un vecino que tiene el cinturón, se lo pone los sábados por la mañana, mientras sus hijos obesos juegan al FIFA, dando gritos guturales cada vez que meten un gol.
Ellos piensan que a papa le duele la espalda, porque a pesar de ser niños, no pueden llegar a imaginarse que alguien sea tan imbécil como para comprarse un tostador abdominal, para quitarse las lorzas que le sobran.

74


Me confundo a diario, la cago frecuentemente.
Además lo hago conscientemente, no sería correcto decir que no lo sabía
que no me di cuenta o cuento,
lo suelo hacer adrede.

73

Veo montañas de estatus, millones de formas de comunicarse en la distancia
hay una invasión 
de palomas pixeladas en 
la gran ciudad.
En 1994 había muchas menos.
Nos contábamos las historias a la cara y existían las cabinas de teléfono para hablar una vez por semana con la novia con la que habías pasado el verano. 
Nos mandábamos cartas y ensayábamos besos en los portales. 
Quedábamos a una hora, sin mensajes.
Pero el amor era igual de hijo de puta que ahora y solía reventarte las entrañas cuando menos te lo esperabas, mientras tú pensabas: de esta aprendo, la próxima no me pasa.


72

No sé si me estaré haciendo viejo y gruñón, si esto de la poesía compartida favorece la autocomplacencia o si es la primavera que la sangre altera. 
Pero que una revista cultural haga un artículo sobre un recital de cuatro en el que participé y tan solo mencionen mi nombre sin más, me ha punzado el ego( y eso que no pensaba yo que tenía, mira que de vez en cuando me palpo y nunca me noto nada) 
Cosas que pasan.
Ya en serio, hacer un artículo sobre un evento y obviar a la mitad del mismo( para bien o para mal) me parece poco profesional.

http://www.larepublicacultural.es/article10168.html

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Necesito amar
llámalo luna, tacto o sed
enredo de verbos y piernas.

70

Cuando uno elige el camino de la creación, se expone a la fractura, al silencio, a la nada. 
No creamos para que nuestra obra sea reconocida. La vida nos suele traer más sillas vacías que respuestas, y sin embargo seguimos, como sigue el árbol, la madre o la sed. No tenemos otra alternativa, llamadlo anatomía de equilibrista, certeza de vuelo o diamante.
Esta es la senda que nos dura toda la vida.