domingo, 10 de junio de 2012

XXXVII


Ya no sé si este oficio de soñarte,
de seguir haciéndolo 
después del olvido entre líneas, 
con tu labio fuera de alcance
y tu mirada limpia de mí, 
es amor o simple locura.

El mundo es tan irreal que los sueños son las únicas ventanas.

XXXVI


Esculpida a imagen de sueño,
la niña de piel de luna,
abre los ojos, despacio. 
Sus ojos celestes buscan las huellas.

Susurra en el idioma de los astros,
reuniendo a las criaturas perdidas de la noche.

XXXV


Desliza su labio tibio,
su rescoldo de noche y brisa fresca. 
Se acerca el rocío, besando cada calle, cada cuerpo..

XXXIV


Llevo impresos en la piel, los recuerdos de otras vidas. 
Soy el resultado de un cruce de siglos y sangre.

XXXIII

La música invade el espacio invisible que es el sueño,
rescatando al cuerpo de las sabanas.

XXXII

El día en que la poesía se convierta
en una guerra de audiencias,
me cortaré las alas.