domingo, 10 de junio de 2012

XXXV


Desliza su labio tibio,
su rescoldo de noche y brisa fresca. 
Se acerca el rocío, besando cada calle, cada cuerpo..

XXXIV


Llevo impresos en la piel, los recuerdos de otras vidas. 
Soy el resultado de un cruce de siglos y sangre.

XXXIII

La música invade el espacio invisible que es el sueño,
rescatando al cuerpo de las sabanas.

XXXII

El día en que la poesía se convierta
en una guerra de audiencias,
me cortaré las alas. 

XXXI


Que este domingo
 sea un remanso
donde las horas
 nunca penetren,

que se perpetúe el goce 
de sentirnos.

XXX


Se desnudan las calles de recuerdos,
entra la luz por los rincones,
desplazando imágenes nocturnas.