Ni el color del cielo, ni el sonido de tu nombre,
ni el tacto de las nubes, ni el sabor de la utopía.
Sólo conservo el olor de tu piel, como único legado
de este sueño que se aleja a las puertas del nuevo día.
jueves, 14 de junio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
XLIV
Responde la piel del cielo
a la caricia del sol
cambiando el color a espejo de mar,
proyección del mapa de los
tesoros escondidos de la noche.
a la caricia del sol
cambiando el color a espejo de mar,
proyección del mapa de los
tesoros escondidos de la noche.
XLIII
Compré un juego de imanes
en el barrio de Palermo,
escondí la caja y las palabras,
esperando tu regreso.
La nevera me insulta
desde entonces,
gigante, desnuda y blanca.
en el barrio de Palermo,
escondí la caja y las palabras,
esperando tu regreso.
La nevera me insulta
desde entonces,
gigante, desnuda y blanca.
lunes, 11 de junio de 2012
XLII
Se dibuja media luna
en el último escalón de la azotea,
allí besa al sol entre bambalinas
de un cruce de historias.
Amanece,
el cielo es una sábana impregnada
del deseo resultante de ese roce.
en el último escalón de la azotea,
allí besa al sol entre bambalinas
de un cruce de historias.
Amanece,
el cielo es una sábana impregnada
del deseo resultante de ese roce.
XLI
Suena la última canción,
caen las estrellas al fondo del mar
convirtiéndose en caracolas,
tesoros de un sueño anterior.
Descansa el espíritu de la luna en el
fondo,
oxigenando nuevas leyendas.
domingo, 10 de junio de 2012
XXXIX
He soñado con mi vientre como refugio,
como último reducto de supervivencia
ante el acoso de las
paredes blancas.
XXXVIII
El sueño se aleja, arrastra sus últimos
colores,
su luna distinta, su deseo
transparente.
Me devuelve al mundo,
acariciándome los párpados,
dejándome a las puertas de
este viernes.
XXXVII
Ya no sé si este oficio de soñarte,
de seguir haciéndolo
después del
olvido entre líneas,
con tu labio fuera de alcance
y tu mirada
limpia de mí,
es amor o simple locura.
El mundo es tan irreal que los sueños son las únicas ventanas.
XXXVI
Esculpida a imagen de sueño,
la niña de piel de luna,
abre los ojos, despacio.
Sus ojos celestes buscan las
huellas.
Susurra en el idioma de los astros,
reuniendo a las
criaturas perdidas de la noche.
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